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¡Saldemos deuda con las mujeres de la resistencia del 16!

"Mujeres del 16. A ellas debemos muchos derechos conquistados y que disfrutamos las mujeres de esta generación". Virtudes Álvarez.

 

 

Voluntad política, capacidad de renuncia, vocación de sacrificios y sentido de pertenencia fueron de las características de las mujeres de las resistencia a la intervención yanqui  en el 1916  y hasta el  1924.  Ellas lucharon en condiciones excepcionalmente marcadas por el sub desarrollo, en pobreza extrema y en medio de una cultura machista, y sinembargo, estaban allí. ¡Resistiendo!

 

 

Presentado por Virtudes Álvarez en en el I Simposio "Mujeres en la historia", en ocasion del Día Internacional de la Mujer Trabajadora y como autora del libro Mujeres del 16. La resistencia de las dominicanas a la intervención militar norteamericana a República Dominicana (1916-1924), en su tercera edición. La actividad fue realizada en el Colegio Médico Dominicano (CMD) el pasado viernes y contó con una concurrencia vinulada especialmente a la comunidad educativa, activistas politicos y sociales destancándose entre ellos, la juventud.

 

MP: Reproducimos texto íntegro.

Esta publicación es un intento de aportar desde mi condición de militante política y social comprometida, con la causa del cambio progresista y el avance de la revolución dominicana, y con ella la revolución internacional. Siempre será insuficiente todo aporte, esfuerzo o sacrifico que hagamos para honrar la vida y memoria de aquellas mujeres que, en un contexto social muy difícil desde todo punto de vista, desafiaron el poder imperial y enfrentaron –de distintas maneras- la imposición de la bota militar extranjera sobre nuestro suelo patrio.

 

A 102 años de ese amargo y violento momento político de nuestra historia republicana nos convoca a repensar la forma el cómo la historiografía del régimen político nos narró aquellos acontecimientos históricos que tuvieron su origen en los afanes expansionistas y control de mercados en la región latinoamericana y caribeña del imperialismo yanqui.  Dicha intervención militar no fue un hecho aislado. EE. UU se preparaba para entrar en la voraz competencia con otras potencias capitalistas, especialmente con la Alemania de entonces que como Francia, Holanda e Inglaterra tenían posesiones e intereses en el gran Caribe.

 

Como siempre, este pueblo resistió. Sus hombres y mujeres de igual a igual si tomamos en consideración el contexto social de entonces. Lucharon como lo habían hecho en las anteriores ocupaciones militares; como en 1492 cuando España   iniciando por nuestra isla, provocó el primer genocidio del continente; saqueó nuestras riquezas naturales, destruyó casi todo vestigio de nuestras culturas, y cuando cambiaron las circunstancias en el escenario político internacional, como mercancía barata, convirtió nuestra isla en parte de un botín codiciado por otras potencias… de momento Francia, Holanda o Inglaterra, y cuando no, sus piratas de los mares.

 

Cada día tenemos que deconstruir el cómo durante 526 años la historiografía de las clases dominantes,  la del régimen político vigente con su sistema educativo y otros medios nos narra los acontecimientos de tal manera que los héroes son los villanos,  y nuestras heroínas “putas sin pudor”.  Es urgente dar otra mirada a la historia contada por el enemigo de clase. Estamos ante el desafío de redescubrir cada proceso, cada batalla, cada guerra, cada propuesta de dominación a nuestro pueblo; no podemos otorgar un “Bueno y Válido” a lo que nos cuentan desde los intereses de poder colonizador y hegemónico.

 

Esa otra mirada a la dominación impuesta a nuestros pueblos nos llevará a redescubrir a cada protagonista, en uno y otro proceso libertario;  a conocer a nuestras verdaderas heroínas: las presentes y siempre actuantes; las tantas veces silenciadas, eliminadas de los libros de textos y anales históricos; las calumniadas o tergiversadas, o cuando no, las reducidas a las relaciones conyugales o sanguíneas de los hombres públicos, los del poder político.

 

En esta tercera edición de Mujeres del 16. La resistencia de las dominicanas a la intervención militar norteamericana a República Dominicana (1916-1924), reiteramos el llamado a redescubrir esas mujeres que hace nueve décadas o un siglo en un contexto social muy difícil, mucho más excluyente que ahora, demostraron voluntad para resistir la ocupación y desafiar el poderío de la mayor potencia imperialista del planeta; inspiradas en ellas, avancemos hoy. Bebamos en la fuente de su convicción patriótica, que se expresaba en elevado espíritu de sacrificio al extremo de recorrer cientos de kilómetros al lomo de un animal para hablar contra la ocupación; para hacer que circulara un periódico, una revista o una hoja suelta denunciando los abusos del invasor. Toda nuestra admiración y respecto a esas mujeres que arriesgaron sus vidas y las de los suyos para hacer realidad el propósito de la desocupación, de la expulsión de las tropas yanqui.

 

Bebamos en la fuente de inspiración de esas mujeres con una elevada capacidad de renuncia a los proyectos e interese personas; convicción que se expresaba desde la entrega de un mes de salario, hasta la donación de una joya, una pieza de vajilla, o cualquier otro objeto del patrimonio familiar. Todo con tal de contribuir al rescate de nuestra soberanía. 

 

Las más conocidas pertenecían a la clase media, media alta y la oligarquía del país; y también las había pobres, campesinas. Nuestra inclinación reverente ante ellas que hace 102 años ya enfrentaban al imperialismo yanqui. Siendo así, entonces no deberíamos esperar que sean reivindicadas por la historiografía tradicional, burguesa y machista.

 

Hoy, lo menos que podemos hacer para completar su obra es desarrollar la línea de difusión sobre el papel que jugaron en la resistencia en unas circunstancias muy diferentes a las nuestras.  Ellas lucharon a puro “cañón”, no disponían siquiera de un vehículo porque los que había en el país eran de los invasores; no había teléfonos, internet, WhatsApp, Facebook, Twitter…ninguna de esas herramientas de trabajo existía… sin embargo, ellas se comunicaban. 

 

A esas mujeres del 16, debemos muchos de los derechos conquistados y que disfrutamos las mujeres de esta generación. Ellas lucharon en condiciones excepcionalmente marcadas por el sub desarrollo (un país sin carreteras, energía eléctrica ni automóviles), en la pobreza extrema y el predominio de la cultura machista…y estaban allí, en sus frente de resistencia y resistiendo.

 

Este pueblo no debería perdonarnos a quienes estando conscientes del papel jugado por esas mujeres y pudiendo hacer algo, o hacer más para reivindicar su legado, no lo hagamos y permanezcamos indiferentes, en algunos casos por estar del lado contrario a los intereses nacionales y populares, y otras veces por no abandonar la zona de confort en la que nos encontramos; aptitud con la cual servimos al enemigo, aunque sea de manera involuntaria.

 

Con las mujeres del 16, estamos en deuda. Continuemos su obra en el nuevo contexto. Actuando. Avanzando hacia la meta de sus sueños y luchas, una República Dominicana libre, soberana e independiente.

 

¡Que los hechos le hagan a las palabras!

 

 

Mujeres del 16. La resistencia de las dominicanas a la intervención militar norteamericana a República Dominicana (1916-1924), en su tercera edición. 

146 páginas. Un producto de Ediciones La Gina. Impreso en los talleres de Editora Mediabyte, SRL. Santo Domingo, Distrito Nacional, República Dominicana. Marzo, 2018.

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