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Deporte con equidad social y de género

Manuel Salazar aboga por una filosofía del deporte para la integración social y la solidaridad, sin alienación ideológica ni del cuerpo.

 

 

“El deporte ha sido convertido en un gran negocio, y el mercado le da un valor al cuerpo humano eficiente, y la victoria aumenta las cotizaciones de los equipos deportivos en la Bolsa de Valores”.  

 

Santo Domingo, República Dominicana. Probablemente algunos de los lectores vieron una película protagonizada por Silvestre Stallone, en la que hace el papel del boxeador Rocky Balboa, formado en los valores de la sociedad norteamericana, y que derrota contra todos los vaticinios a un boxeador ruso, formado en los valores de la Rusia de los tiempos de Stalin. Los valores de los norteamericanos, ayudados por el entrenamiento tecnológico que transforma y hace eficiente el cuerpo del deportista convirtiéndolo en una máquina; derrotan a los valores y el entrenamiento de tipo militar del socialismo. Ese es el mensaje transmitido a través del deporte, en este caso, el boxeo.

Y he aquí dos cuestiones que el deporte que reivindicamos debe superar: por una parte, la alienación del cuerpo humano mediante la tecnología que convierte al deportista en una máquina; y por la otra, la competencia, el triunfo o la derrota como objetivo claro, determinante en la práctica deportiva impuesta por el sistema capitalista.

Y todo esto, claro está en un contexto político y económico en que el capitalismo ha convertido todo en negocio, “ha reducido todo a relaciones de dinero”. 
Es esa visión mercurial del deporte, la causante de que cada vez más atletas recurran al uso de sustancias prohibidas, al dopaje, para mantener sus cuerpos eficientes, y corresponder así a las exigencias del mercado.

 

Se ha desarrollado una industria del ocio, que tiene en los deportes uno de sus principales componentes. Así, crean tecnología para el entrenamiento de los atletas de las diversas disciplinas; forman entrenadores para cada aspecto del juego y forman psicólogos especialistas en mantener el espíritu de competencia en los deportistas.

A través de la industria publicitaria convierten a los deportistas destacados en ejemplo a seguir por niños y jóvenes. La alienación cobra así múltiples facetas: Alienan los cuerpos convirtiéndolos en máquinas, mediante tecnología y el uso de sustancias; alienan la práctica deportiva haciendo la competencia como elemento dominante; alienan  el esfuerzo del deportista porque lo convierten en mercancía, en algo que se vende por dinero, haciendo que aquel crea defiende el honor del equipo en el que participa; y alienan la mentalidad de los jóvenes inculcándoles que la práctica comercial del deporte es la vía más expedita, rápida y rentable, para progresar en la vida.

 

Como contrapartida a todo esto, es de rigor que nos preocupemos por:
1. Una práctica deportiva masiva, incluyente, libre de la enajenación del cuerpo e ideológica, y financiada por el Estado.
2. Para que las escuelas públicas y los barrios, sean escenarios principales para la promoción y práctica del deporte.
3. La promoción del deporte como práctica socializadora y promotora de la amistad y la solidaridad, por encima de la lógica triunfar- perder que domina la política deportiva de los gobiernos.
4. Para que sea un principio, la inclusión de todos los niños, niñas y jóvenes con o sin condiciones especiales, a la práctica deportiva. 
5. Para que el deporte fomente la equidad social y de género.

 

El autor tiene un doctorado en Gobierno y politicas públicas y ocupa funciones de secretario general del Partido Comunista del Trabajo (PCT).

Fuente:

Agenda de la mujer dominicana. Mujer y deportes 2019. Editada por Virtudes Alvarez.

Editora Mediabyte, S.R.L. Santo Domingo, D.N. República Dominicana.

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